marzo 29, 2018 / Innovación

En la actualidad Ecuador es un país dependiente de la explotación de recursos naturales no renovables, pero tiene grandes oportunidades ya que tiene amplia biodiversidad y riqueza natural, por lo cual se encuentra en etapa media de desarrollo. El mayor reto del Ecuador es cambiar su matriz productiva para ir dependiendo menor medida de recursos naturales no renovables y más de productos innovadores con un alto valor agregado y contenido en conocimiento.

Ecuador ha avanzado considerablemente en infraestructura vial, comunicación, logística, educación y salud como estrategias de fortalecimiento del sector productivo. De acuerdo al GEM Ecuador 2017, en este año se obtuvo un Índice de Actividad Emprendedora Temprana (TEA) del 29,6%; y de acuerdo al crecimiento de este índice se espera que, en el 2019, 1 de cada 3 adultos realizará gestiones para crear un negocio o poseer uno cuya antigüedad no supere los 42 meses aproximadamente. Los emprendimientos por oportunidad están creciendo; y como consecuencia el nacimiento de perfiles de emprendedores-innovadores que buscan ser agentes de cambio en su realidad económica y no solo les satisface el lucro, sino que buscan mejorar las condiciones de vida de sus familiares, amigos, clientes, colaboradores y la comunidad en general.

El Ecuador es uno de los países en donde las oportunidades para la creación de empresas innovadoras y competitivas aumentan cada día, por tal motivo es primordial generar e implementar políticas públicas que apoyen al desarrollo de un ecosistema de emprendimiento flexible y efectivo para la creación de nuevas empresas con alto potencial. La innovación se ha vuelto una tendencia para la academia, sector público y privado, alimentada por la crisis global en la que nos encontramos. Es importante comprender cuales son las etapas de crecimiento por las que atraviesa un emprendimiento:

En el gráfico anterior, podemos visualizar el ciclo del emprendimiento, la función presentada tiene como variables a las ventas/ rentabilidad y el tiempo como factor de análisis. La mayoría de emprendimientos llegan al valle de la muerte pero por diferentes causas solo el 10% supera esta etapa y continua con el proceso, según  (FOMIN, 2014). Lo recomendable es formar todas las capacidades posibles en el equipo emprendedor desde la etapa de gestación para que esté preparado para etapas futuras. A nivel global existen varios espacios dedicados a brindar apoyo a emprendedores, entre los cuales tenemos a las incubadoras y aceleradoras que tienen características particulares.

Las incubadoras tienen el objetivo de asesorar y apoyar a las startups para que logren ingresar al mercado. Por lo tanto, se centran en el desarrollo de la propuesta de valor, modelo de negocio, prototipo y producto mínimo viable de la startup. Cuando la startup mantiene un comportamiento creciente en el mercado puede ingresar a una aceleradora, que se enfocará en el aumento de la capacidad productiva/operativa de la startup y el desarrollo de nuevos canales de comercialización; para esto es clave diseñar una estrategia efectiva y obtener inversión.

Las aceleradoras buscan que las tasas de crecimiento de la startup se eleven en un corto tiempo, por ese motivo el proceso de aceleración suele durar entre 3 a 6 meses. Por otro lado, las incubadoras buscan guiar a las startups para que puedan materializar un concepto o idea de negocio que tenga éxito en el mercado, la duración promedio de un proceso de incubación suele durar entre 6 a 12 meses.

Desde el punto de vista de los inversionistas es mejor invertir en startups que se encuentren en fase de aceleración o escalamiento, dado que han validado sus hipótesis y tienen un comportamiento creciente en el mercado, logrando reducir la incertidumbre y validando su modelo de negocio.

Es importante destacar que las incubadoras y aceleradoras tiene algunas características similares como: servicios de mentoría, generación de comunidad y ambientes de trabajo creativos y colaborativos. Por lo general, las incubadoras brindan soporte a las startups en la búsqueda de fondos de capital semilla, lo que les permitirá desarrollar prototipos para validarlos en el mercado. Las aceleradoras se centran en brindar y buscar fondos de capital de riesgo que puedan invertir en el crecimiento y expansión de la startup.

Comúnmente podemos encontrar operando en el ecosistema emprendedor a incubadoras que son soportadas por instituciones de educación superior y empresas públicas enfocadas en el desarrollo económico, dado que su propuesta de valor tiene un sentido socioeconómico no solicitan participación accionaria a las startups que apoyan.

Las aceleradoras se originan en el sector privado y mantienen la operación de fondos de capital de riesgo, en la mayoría de los casos. La inversión de riesgo se orienta al crecimiento del negocio por lo que las aceleradoras ejercen un mayor involucramiento en la gestión de la startup a cambio de cierto porcentaje de participación accionaria.

Una vez que se han definido las similitudes y diferencias entre una incubadora y aceleradora, los emprendedores deberán tomar la decisión de acercarse a estos espacios de apoyo tomando en cuenta el nivel de madurez de su startup y así podrán ahorrarse tiempo y obtener los mejores resultados.

Autor: Juan Pablo Manosalvas – Innovation Leader